La tragedia engendrada

Como Romina Tejerina, en la ciudad, cuatro mujeres mataron a sus hijos tras declararse desesperadas, de 2002 para acá. Romina Tejerina, jujeña, fue condenada a 14 años de prisión por matar a puñaladas a su bebé engendrado en una violación. Hija de un padre severo y agresivo fue criada bajo el látigo acusador de que «las mujeres son todas putas» y que, como el resto, en cualquier momento «iba a aparecer embarazada». Como si fuera un mandato empecinado, Romina empezó a gestar un bebé. La decisión no fue planeada y ni por asomo deseada. En todo caso, se trató de una germinación trágica que tuvo el mismo final. Por miedo o por lo que pudiera decir la gente del pueblo y su familia, ocultó su panza. Se fajó durante siete meses y con esa timidez que todavía la mete hacia adentro, nunca habló de su embarazo con nadie. El parto fue prematuro, la mañana del 23 de febrero de 2003, en el baño de su casa. Allí la encontró su hermana, con el cuerpo chorreado de sangre y transpiración. Al lado, una trincheta y una caja de zapatos con el bebé adentro. Ya le había dado 17 puñaladas. Que la nena tenía la cara del violador, fue lo único que pudo decir. La historia de Romina encarna un debate que escapa a toda lógica: el filicidio.