Un viernes a la noche me escribió una alumna de 15 años desesperada. Estaba embarazada de 16 semanas, contenta después del impacto inicial. Había hecho su primera ecografía ese día.  El embarazo era inviable: anancefálico.  En la Maternidad de Munro le dijeron que debía llegar a término aunque sólo sobreviviría unas horas.  Fue a una clínica en Vicente López, el ginecólogo se limitó a darle una receta con Misoprostol sin explicarle cómo usarlo. 

Seguimos en contacto permanente con ella y su madre: muy asustadas, no querían llegar a un parto tan traumático. El  padre de la joven no estaba de acuerdo con el aborto y las había amenazado con ´hacer una denuncia´.  Les expliqué  las causales de la ILE contempladas en el Código Penal y que había equipos de Salud que podían ayudarlas y que los que podían tener problemas eran los profesionales que habían vulnerado sus derechos. 

Ante su demanda por «resolver la situación», me comuniqué con el Servicio de Obstetricia de un Hospital de CABA. La ingresaron y el procedimiento medicamentoso fue realizado exitosa y cuidadosamente; a los dos días fue dada de alta. 

Lamentablemente, no quiso realizar la denuncia a los médicos que la habían revictimizado.

Jimena. Programa de retención alumnas madres, padres y embarazadas. CABA

Revictimizada