Para cumplir con las metas del milenio, el país deberá reducirlos drásticamente.
A la Argentina sólo le quedan siete años para cumplir con la palabra empeñada en 2000, de reducir la mortalidad materna a un nivel considerado más aceptable por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las perspectivas no son muy optimistas, dado que el país no cumplió con el compromiso de bajar de 46 a 37 la cantidad de muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos para 2007, según el Informe de Progreso 2005/2006 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, presentado entonces por el Ministerio de Salud.

Por lo tanto, más difícil será pasar de la actual tasa de 48/100.000 registrada por el Observatorio Argentino de Salud Sexual y Reproductiva a las 13/100.000 para 2015, año en el que deberían cumplirse esos objetivos.

«Sólo faltan siete años para alcanzarlos y la Argentina todavía tiene que hacer bastante para reducir la mortalidad materna», advirtió ayer el doctor Paul van Look, director del Programa Especial de Reproducción Humana, durante la primera jornada de trabajo de los delegados de 25 países que se reúnen hasta mañana en esta ciudad.

«Esperamos que esta reunión sea un estímulo para el país», indicó el titular del principal instrumento de la ONU para la investigación en reproducción humana. Esta es la primera vez que esta cumbre convocada por la OMS se hace fuera de su sede, en Ginebra.

Según la situación local presentada por la directora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), Silvina Ramos, la tasa de mortalidad materna es algo más de tres veces superior a la de Uruguay, que en 2007 registró la tasa más baja de América latina (13/100.000). Luego le siguen Chile y la Argentina.

En su presentación, Ramos mencionó «la inequidad en mortalidad materna y las muertes por complicaciones en abortos» como los dos principales problemas en el país. Y advirtió, en diálogo con LA NACION, que «según la tendencia actual [de los indicadores], para 2015 llegaremos apenas a reducir la mortalidad materna a 38/100.000, salvo que medien acciones muy enérgicas y decididas» para revertirla.

«Esta debe ser una señal de alarma lo suficientemente poderosa para todos aquellos responsables de prevenir las muertes maternas», agregó la vicepresidenta del Comité de Política y Coordinación del programa de la ONU.

Gran desigualdad

Los resultados del informe sobre la Argentina muestran una gran desigualdad entre las provincias en la prevención de las muertes maternas. Las más afectadas son Jujuy, Misiones y Chaco.

En Jujuy, por ejemplo, una mujer tiene 15 veces más riesgo de morir por causas maternas que en la ciudad de Buenos Aires. «[Allí] se producen 165 muertes por causas maternas cada cien mil nacidos vivos», dijo Ramos, mientras que en la Capital hay 18/100.000.

Y agregó: «El 85% de las muertes son institucionales, es decir, ocurren en los hospitales. Y más del 95% de los partos en el país son institucionales, con una red calificada de personal, pero aun así se mueren mujeres».

Para Daisy Mafubelu, subdirectora de la OMS a cargo del área de Salud Familiar y Comunitaria, estas disparidades sólo se revertirán «si el Gobierno mantiene su compromiso político, le da al sistema de salud los recursos necesarios y garantiza la cantidad adecuada de profesionales preparados para lidiar con las complicaciones obstétricas».

Sólo así, dijo a LA NACION, «se podrán alcanzar los Objetivos del Milenio», e insistió en la importancia de la prevención y de que las mujeres exijan información sobre salud sexual y reproductiva.

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

Preocupan la inequidad y el aborto como causa de muertes maternas
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