lemaCon el lema «Educacion sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar y Aborto legal para no morir», se está llevando a cabo la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en todo el territorio nacional desde el  28 de mayo de 2005 y cuenta con alrededor de 300 organizaciones de un amplio arco de alianzas y alrededor de cientos de personalidades del mundo de la cultura, el deporte, la academia, las letras, el ámbito científico y los derechos humanos. .

Organizaciones y personalidades que han asumido  y se suman a aquello que nos convoca desde hace décadas: la vida y la dignidad de las mujeres, el derecho a disfrutar de  la maternidad voluntaria en todas las clases sociales y en todas las geografías de nuestro paísLos sectores más conservadores de la jerarquía católica se ponen un tanto nerviosos y comienzan a difamar y acusar a las organizaciones de mujeres y sociales que trabajan por esta causa. Aunque para la mayoría trabajar por la despenalización y legalización del aborto es trabajar por una causa justa para recuperar la dignidad herida de las mujeres y así lo demostraron haciendo filas para firmar las planillas que se presentaron en el Congreso Nacional el día 25 de noviembre de 2005, acompañadas las 100.000 firmas por una movilización de 15.000 personas que marcharon por las calles de la Ciudad de Buenos Aires y fueron recibidas por legisladoras y legisladores en la puerta del Congreso.  Y aunque nuestra causa avance en consenso y sea reconocida como un derecho de las humanas siguen los intentos por tutelar a las mujeres y de pronto se dan cuenta de que todas las presiones realizadas a gobiernos y a decisores de políticas públicas durante siglos parece que ha perdido sentido. No han querido reconocer que las mujeres tenemos capacidad moral para decidir y se estamos dando cuenta de que podemos decidir y también organizarnos para defender nuestros derechos y que sabemos hacerlo con capacidad política.

Desde niñas aprendimos también del catolicismo que somos seres plenos creados a imagen y semejanza de Dios, que gozamos del libre albedrío, que es posible hacer el cielo en la tierra… Así muchas mujeres que trabajamos por la justicia social en todas sus formas, vamos encontrando que es cristiano amarnos a nosotras mismas para poder amar a nuestro prójimo/a, y que trabajar para que todas las mujeres gocen y disfruten de ese paraíso en la tierra, que son merecedoras de una vida digna y  que gozan de libertad de conciencia lo que las hace plenamente humana, aún si deciden abortar.

¿Por qué es necesario justificar ante las autoridades religiosas y ante la sociedad, que las mujeres que somos la mayoría en la comunidad católica, más del 52% de la población,  gozamos de la misma dignidad ? ¿Por qué se nos exige subordinar nuestras vidas desconociendo que la maternidad forzada  atenta contra la integridad bio- psico social y espiritual de las mujeres?
Es parte de la tradición cristiana, apelar al recurso de la conciencia individual como criterio último de la decisión  en el campo de la moral, no tiene que haber imperativos-mandatos a los cuales subordinarnos, no existe valor moral tan absoluto ni hay un principio único que de certezas absolutas para la profundidad de la experiencia humana. Pretender que los valores morales humanos son absolutos acaba por desembocar en fundamentalismos contradictorios y violentos.

Una obligación moral que presente dudas, no puede imponerse como si fuera indiscutible, y las enseñanzas de la iglesia sobre el aborto no han sido declaradas infalibles, por lo tanto son atendibles distintos puntos de vista. No puede imponerse a rajatabla como una única afirmación moral de validez universal, menos en temas tan polémicos donde a lo largo de los siglos no se ha llegado a consensos al interior de la iglesia, ni en el campo científico, legal, teológico, entre otros.

Es  necesario explicitar que en la Iglesia Católica, las cuestiones de moral sexual nunca fueron definidas dogmáticamente y, por tanto, no exigen de los fieles obediencia absoluta, y esto no supone enfrentar a la feligresía con su propia iglesia, sino escuchar otras voces teológicas, la experiencia de las mujeres, ir más allá de la propia ley, estar abiertos a la pluralidad a la que estamos llamados. Raramente se hace alusión a la diversidad interna en las discusiones existentes en torno de las proposiciones de una moral sexual inspirada en principios religiosos. En las discusiones actuales en torno al aborto, en Argentina y en América Latina, no es raro que opositores a los proyectos que despenalización o legalización del aborto invoquen principios cristianos para afirmar su práctica como un “acto pecaminoso”; o que el acceso a la educación sexual sea “provocador del desorden y de males sociales que atentarán contra la familia”.
La dificultad que tienen las autoridades de la Iglesia para convencer a los católicos de que el aborto es intrínsecamente inmoral en toda circunstancia se deriva en gran parte del deseo de zanjar el tema de manera taxativa, sin matices y sin oír a las fuertes voces que se alzan en contrario. Porque la clandestinidad de un aborto, pone de manifiesto la injusta desigualdad que existe en el acceso a la salud. En nuestro país hay un 70 % de muertes maternas vinculadas al aborto inseguro, totalmente evitables.
Quienes estamos en campaña aspiramos a que las mujeres que deciden interrumpir un embarazo, lo hagan sin  correr riesgos innecesarios y sin perder la dignidad por lo que deciden. Respetamos  la libertad de creencias, nadie esta obligado a actuar en desacuerdo con sus creencias, pero esto solo es posible si contamos con un Estado que garantice la libertad de culto, habilitando a sus ciudadanas y ciudadanos para que actúen en función de sus propias convicciones y no favoreciendo una sola posibilidad. Si no hay diferentes opciones no puede haber lugar para una decisión ética. Si no hay diferentes opciones se está imponiendo la maternidad como destino, la maternidad forzada, la maternidad como mandato social y cultural. La maternidad debería ser siempre una decisión conciente y por lo tanto voluntaria.

Las normas morales  están influenciadas por la cultura, por una determinada perspectiva de género, por el desarrollo de la ciencia, las costumbres, el contexto religioso y social, construido por personas concretas. Si consideramos que la educación sexual desde temprana edad posibilita el derecho a decidir, el acceso a la anticoncepción evita embarazos no deseados, el aborto debiera ser considerado también un servicio que ofrecieran  las instituciones de salud para el bienestar y la vida de las mujeres, y por que no las iglesias acompañar solidariamente las decisiones de esas mujeres.
La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito cuenta con la  coherencia de trabajar por la educación sexual, la anticoncepción, la salud integral, la despenalización y legalización del aborto. Muchas personas católicas se suman con su firma o con su compromiso militante convencidas de que la Iglesia no es monolítica, al contrario tiene una rica tradición de pluralidad. Comprobamos un desacato mayoritario y cada vez menos silencioso a las posiciones oficiales.
Sería muy enriquecedor  para la vida de la Iglesia promover concilios ecuménicos y la discusión abierta sobre estos temas en debate, porque incorporarían el sentir de la mayoría de católicas y católicos y se daría un paso hacia la tan anhelada democracia en una Iglesia que con sus posiciones está dejando de ofrecer sentido en el mundo actual.

Desde hace décadas mujeres feministas venimos  siendo pioneras en poner en debate el tema del aborto. Hoy,  la  campaña nacional por el derecho al aborto legal seguro y gratuito es asumida  por un arco de amplio de alianzas nacionales que incluye más de 200 organizaciones y numerosas personalidades vinculadas al movimiento de mujeres,  movimientos sociales, organismos de derechos humanos, ámbito académico y científico, efectores de salud, redes campesinas y de educación, trabajadores, y desocupados, sindicatos, fábricas recuperadas,  grupos estudiantiles y religiosos.
Organizaciones y personalidades que asumimos un compromiso  con la integralidad de los derechos humanos, y defendemos el derecho al aborto como una causa justa para recuperar la dignidad de las mujeres.

Nos inspiramos En la integralidad, interdependencia e indivisibilidad de los derechos sexuales y reproductivos: las organizaciones de este gran arco de alianzas hace años venimos trabajando para que  los derechos sexuales y los derechos reproductivos sean reconocidos como Derechos Humanos y para que amplie su acceso y la concepción para que no existan grados de humanidad. Nuestro lema y trabajo de años es por “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Nos proponemos despenalizar y legalizar el aborto para que las mujeres que decidan interrumpir un embarazo tengan atención segura y gratuita en los hospitales públicos y obras sociales de todo el país; a la vez, que exigimos la  inmediata la reglamentación de la atención humanizada del post-aborto, y  efectiva  atención a mujeres y niñas que deciden abortar en los casos en que peligra su vida y su salud o ante situaciones de violación, que el artículo 86 del Código Penal ya exime de pena.

Despenalizar el aborto significa:
Que deje de ser un delito tipificado en el código penal, esto contribuiría a que las mujeres que acuden a esta práctica no sean sancionadas legal, moral y socialmente, y tampoco a quienes las han ayudado.
Solo debiera castigarse por ley los abortos realizados contra la voluntad de la mujer.
Apoyar la despenalización del aborto significa que hay decisiones que pertenecen a  la esfera privada (de la mujer o la pareja), no al Estado o a  las Iglesias.
Es reconocer que no hay una sola manera válida de enfrentar el dilema ético que supone un embarazo no deseado.
Es reconocer la dignidad, la plena adultez, la capacidad y el derecho de las mujeres para resolver estos dilemas y dirigir sus vidas.
Pero no alcanza….por eso apoyamos la Legalización del aborto:
Significa reformar las leyes y proponer políticas públicas que garanticen el acceso de la mujer a la práctica del aborto en hospitales públicos y obras sociales, de manera segura y protegida, como parte del derecho a la salud integral de las mujeres.
La legalización  del aborto no obliga a ninguna mujer a practicarlo, pero si exige del estado garantizar las opciones, el acompañamiento y la calidad de atención a mujeres y niñas que atraviesan estas decisiones.

-Consideramos que trabajar por el derecho al aborto es trabajar por una causa justa en razón de Derechos Humanos, Democracia, Justicia Social y Salud Publica.
Trabajar por el derecho al aborto en razón de justicia social, es reconocer que en el contexto latinoamericano, sumido en la pobreza, y en la desigualdad social,  las mujeres pobres son quienes sufren las secuelas o mueren por abortos realizados en clandestinidad, excluidas también  de otros bienes culturales y materiales. Sin redistribución de las riquezas con equidad de género, no lograremos un mundo verdaderamente  inclusivo para todas y todos.

-Garantizar  servicios de aborto legal, seguro y gratuito en razón de salud publica, tiene su fundamento en la gran cantidad de abortos que se producen a diario con graves secuelas y daños para las mujeres que acuden a ésta practica, y que podrían evitarse si estuvieran garantizados servicios integrales para mujeres y niñas.
Sabemos que la clandestinidad del aborto no impide su realización sino que aumenta los riesgos y atenta contra la dignidad de las mujeres  y de toda la sociedad. La ilegalidad del aborto da lugar a prácticas diferenciadas según la condición socioeconómica de la mujer y a la falta de información fehaciente. Mientras que las de los sectores mejor ubicados social y económicamente acuden en forma privada a profesionales idóneos, las pertenecientes a las franjas más pobres están expuestas a tener acceso sólo a procedimientos caseros y por lo tanto riesgosos para su salud y su vida. No queremos ni una sola muerte más por abortos clandestinos, máximo cuando fuentes estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación nos plantean que el 70% de las muertes por gestación[1] son totalmente evitables.
-El derecho al aborto seguro en razón de Derechos Humanos supone el reconocimiento de los derechos sexuales y los derechos reproductivos como parte substancial interdependiente e indivisible de aquellos, y exigen el mismo grado de garantías del estado para que se efectivicen en simultaneidad con los demás derechos humanos: civiles, políticos, culturales y sociales.
La Plataforma de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de El Cairo (1994)  en el párrafo 8.25 señala: “En los casos en que el aborto no es contrario a la ley, los abortos deben realizarse en condiciones adecuadas. En todos los casos, las mujeres deberían tener acceso a servicios de calidad para tratar las complicaciones derivadas de abortos. Se deberían ofrecer con prontitud servicios de planificación de la familia, educación y asesoramiento post aborto que ayuden también a evitar la repetición de los abortos”. Por su parte, la Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, el Desarrollo y la Paz, (Beijing, 1995), agrega, la recomendación de reducir el recurso al aborto mediante la prestación de más amplios y mejores servicios de planificación familiar y la de revisar las leyes que prevén medidas punitivas contra las mujeres que han tenido abortos ilegales.
-Trabajar por el derecho al aborto supone una ampliación de la Democracia, dado que garantizar este derecho implica escuchar a  las afectadas por una sociedad patriarcal[2] que limita, vulnera y  subordina a quienes constituimos el 52% de la población, atendiendo nuestra  salud y vida y nuestras decisiones frente al dilema de un embarazo no deseado.
Atender las necesidades y opciones reproductivas aliviaría la pesada carga que significa enfrentar la maternidad en soledad y el aborto en la clandestinidad
No se puede obligar a la abnegación, al sacrificio, a sanciones jurídicas o morales a una mujer cuando evalúa a conciencia, en un contexto determinado su imposibilidad de hacer frente a un embarazo.
-Nos inspira la necesidad de un estado laico: las convicciones religiosas no pueden ni deben ser colocadas por encima del derecho a la libre decisión  de las personas, inclusive cuando esas decisiones se vinculan a la sexualidad o reproducción humana. Necesitamos un Estado que no imponga reglas desde una  teología moral.
Necesitamos políticas públicas para todas y todos en el respeto por la democracia, la pluralidad  y la legítima diversidad que supone un estado que descansa en la soberanía popular y no en un poder emanado de arriba, que legisla en nombre de Dios y de lo “supuestamente sagrado”.
Para que sea posible, no pueden prevalecer principios teológicos en la práctica de los gobernantes o legisladores, pues le cabe al Estado soberano garantizar a todos los ciudadanos y ciudadanas el ejercicio de la libertad de conciencia y el derecho a tomar decisiones libres y responsables.
Ni las iglesias, ni el estado, ni la corporación médica, puede sustituir a las mujeres en una decisión forzándonos a tomar cada embarazo que se pudo evitar –por las razones que fueren– como un destino único e inevitable.
Queremos que se garanticen medios para cumplir con nuestro derecho a decidir sobre el curso de nuestras vidas. Es imprescindible como requisito el sostenimiento de un estado laico, que posibilite la libertad de decidir, el pluralismo, y la libertad religiosa.
Los  líderes fundamentalistas a nivel mundial y nacional están usando la religión para conquistar o mantener el poder político. Esos líderes y movimientos político-religiosos no defienden un regreso a los valores de la pluralidad, la tolerancia; promueven interpretaciones conservadoras de la religión y de la identidad.
Quienes estamos en campaña tenemos distintas creencias y cosmovisiones, y sabemos que la mejor forma de garantizar la libertad religiosa y de culto es amparados en un estado laico que no sostenga un único culto, ni tengan privilegios determinados líderes religiosos sobre otros.

*¿Porque estamos en campaña?
-Año a año a miles de mujeres de distintas extracciones y provincias de Argentina nos congregamos en Los Encuentros Nacionales de Mujeres,  espacio visible del movimiento de mujeres en nuestro país. En Rosario en 2003 y en Mendoza en 2004 y frente al intento de los sectores conservadores de la iglesia católica y a instancias de la jerarquía, que intentan obturar los debates, se radicaliza y unifica la demanda por el derecho al aborto legal y seguro. Reivindicación que se sostiene y consolida en distintos espacios del movimiento social y de los cuales surge un claro mandato de las 20.000 mujeres congregadas.
-En febrero de este año, las declaraciones del Ministro de Salud  de la Nación a favor de la despenalización del aborto como clara respuesta a la gravedad sanitaria que implica la clandestinidad del aborto y la respuesta fascista del Obispo Baseotto, habilitan un contexto político favorable para el debate sobre la despenalización y legalización. Este enfrentamiento del gobierno con la iglesia  vinculó un tema tan sensible como las desapariciones forzadas de personas durante la dictadura con el tema del aborto han provocado un acercamiento del movimiento por los derechos humanos.
Todo el trabajo de acumulación histórica que venimos realizando, con las distintas acciones que cada sector involucrado, lo hemos articulado bajo una campaña que nos de fuerza visibilidad y concreción de objetivos, para posicionarnos como interlocutoras válidas para debatir en la sociedad y dialogar con los movimientos sociales, los efectores de salud, las universidades, a través de distintas acciones culturales y visuales.

La campaña, se ha propuesto en esta primera etapa la recolección de firmas a favor de despenalizar y legalizar el aborto, con lanzamientos en cada provincia el 28 de mayo, Día internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, asumiendo distintas modalidades de  intervención en el ámbito académico, de salud y finalizará con una marcha federal hacia el Congreso de la Nación el 25 de Noviembre, Día de Acción contra toda Violencia hacia la Mujer.
La campaña tendrá distintas expresiones y particularidades regionales, aspirando a sumar a movimientos y personalidades comprometidas con los derechos humanos y otras luchas populares.

La campaña  viene recolectando firmas como modo de

-Visibilizar el tema y ofrecer la oportunidad de que hombres y mujeres se pronuncien al respecto
-Poner en juego nuestra convicción y la capacidad de trabajo que tenemos para garantizar que se cumplan nuestros derechos.
-Instalar eficazmente el tema en la agenda pública
-Elaborar un proyecto de ley que despenalice y legalice el aborto en todo el territorio nacional, debatiendo los puntos centrales que deben ser garantizados por el estado.
-Presionar para lograr su tratamiento en los organismos legislativos y su posterior despenalización y legalización
¿Como sumarse?
Si tu organización acuerda con estos o parte de estos objetivos y postulados ya sos parte de la campaña!!!
Podes acercarte o escribir a alguna de las personas referentes nacionales para incorporar la adhesión de tu grupo, ser activa en la recolección de firmas y demás actividades que se vienen desarrollando.

Invitamos a todas y todos los que adhieran a firmar las planillas.
Educación sexual para decidir,
anticonceptivos para no abortar,
aborto legal para no morir


[1] Este concepto es utilizado por la Red Nacional por la Salud de la Mujer (Argentina) para referirse al las mujeres que mueren en algun momento del proceso de gestación muchas veces como decisión frente a una maternidad forzosa.
[2] Sociedad basada en un sistema socio-político, religioso, ideológico, cultural e histórico que establece jerarquías sobre la base de la diferencia sexual. Esta jerarquía consagra lo masculino como superior y paradigma de lo humano, rigidizando roles asignados, sosteniendo

Desde hace décadas mujeres feministas venimos  siendo pioneras en poner en debate el tema del aborto. Hoy,  la  campaña nacional por el derecho al aborto legal seguro y gratuito es asumida  por un arco de amplio de alianzas nacionales que incluye más de 200 organizaciones y numerosas personalidades vinculadas al movimiento de mujeres,  movimientos sociales, organismos de derechos humanos, ámbito académico y científico, efectores de salud, redes campesinas y de educación, trabajadores, y desocupados, sindicatos, fábricas recuperadas,  grupos estudiantiles y religiosos.

Lema de la Campaña – Argumentos
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