Ella no entendía qué le pasaba, tenía malestares parecidos a los del embarazo pero trataba de convencerse: «¡No puede ser, tengo el chip!…Debe ser otra cosa…


Tenía más de 14 semanas de embarazo cuando llegó a la consulta de salud. Habló con la profe de confianza, la que la había acompañado en su embarazo dos años atrás. La ayudó a organizarse para que su cursada en la escuela fuera lo más cómoda posible.

Otre hije no entraba en sus planes y fue concreta en el pedido de ayuda: “quiero abortar”.


La profe escuchó atenta sin preguntar, pero no ocultó que debía buscar la forma, de pedir ayuda. Ahora había una cuestión que debía ser atendida en forma urgente.

La profe se contactó con el Programa para el que trabajo. En las capacitaciones se había trabajado el tema de la ILE y siempre se recomendó armar redes para pensar juntes el abordaje. Tuvimos un encuentro las tres. Le aseguramos que íbamos a hacer todo lo posible para que fuera atendida de forma cuidada y respetada, no estaba sola.


El Programa teje redes. Con las escuelas, con lxs referentes, con centros de salud y hospitales amigables. En 4 días se resolvió el encuadre, la hospitalización y la compañía amorosa de profe, médicas y una red que sostiene y habilita derechos.


Ángeles. Programa de retención escolar de alumnas madres, padres y embarazadas. CABA

Juntes en una red