Italia tuvo un papel importante y determinante por la moratoria de la pena de muerte en el mundo y el voto decisivo de diciembre de 2007 para su aprobación en la ONU es el fruto reconocido del empeño político y humanitario italiano, compartido y unánime. En nuestro país hace ya 30 años que se derrotó la incivil plaga del aborto clandestino, que por suerte la última generación no conoce y que ocasionó, antes de la nueva ley, más muertes entre las mujeres de las que hoy se constatan en los puestos de trabajo.

La ley 194 de 1978 , que regula la tutela de la maternidad y la interrupción voluntaria del embarazo, constituye una conquista de civilidad y de respeto de la vida de las mujeres  afirmando su responsabilidad y su plena capacidad de aceptación de una nueva vida, expresando de manera ejemplar mediante la autodeterminación en la decisión que un embarazo sea un verdadero proyecto de maternidad querida y responsable.

A alguien le pareció plausible y oportuno utilizar la moratoria sobre la pena de muerte para desencadenar una campaña contra la ley sobre el aborto.

Nosotros consideramos que esto constituye una inaceptable instrumentación de dos significativas expresiones de la capacidad laica y del sentido de civilidad del Estado italiano . En efecto no existe ningún nexo lógico entre la decisión que por leyes un Estado asume con el fin de quitar la vida de una persona nacida y con derechos, aunque haya cometido un grave delito, y la decisión de una mujer de tener un hijo, amarlo y criarlo o de no poder hacerlo por motivos que atañen a sus propias y personalísimas decisiones de vida y de conciencia.

La pena de muerte es un instrumento que obliga por ley a quitar la vida a quien comete un grave delito. El aborto no es una obligación para nadie, sino que representa una elección asumida, acompañada muchas veces de problemas personales y sociales complejos, mostrando además el fallo de la anticoncepción.
Reafirmando con determinación que el aborto es un evento doloroso, nunca «fácil» y nunca usado como una elección anticonceptiva, debe remarcarse como en estos años, gracias a la ley en vigor, se redujo,  significativamente y drásticamente, el número de abortos entre las mujeres italianas, (-44%) y señalar, en cambio que hoy están más involucradas particularmente las mujeres más débiles, las mujeres inmigrantes y en alguna medida las mujeres jóvenes.

Otra vez más queremos y debemos dar una firme respuesta de civilidad y de compromiso, para que la ley tenga plena aplicación en todos sus artículos, en todas las regiones del país, en todas las estructuras hospitalarias y que no haya lugar donde la objeción de conciencia impida de hecho su plena aplicación.

Junto a la utilización de todos los métodos que hoy permiten una menor invasividad de la práctica abortiva, como el aborto medicamentoso mediante el uso de la píldora RU 486 ampliamente usada en muchísimos países europeos y previsto con anticipación en la misma ley que incluye la actualización de los prácticas médicas, con el propósito de mejores condiciones en el cuidado de la salud de la mujer, pedimos que se activen programas y proyectos de información y de sensibilización sobre salud y sobre anticoncepción para la mujer y la pareja, valorizando el trabajo de los consultorios públicos, no aceptando en ellos  intromisiones y presiones de cualquier tipo de orientación religiosa, filosófica o ideológica.

Afirmamos que una seria y científica campaña de información sexual dirigida a los alumnos de la escuela de todo orden  y grado, con el fin del conocimiento y de la práctica correcta y conciente de la anticoncepción, constituye la más válida y eficaz política de prevención contra el recurso al aborto, particularmente por parte de las mujeres inmigrantes y jóvenes.

Para que el espíritu de la ley 194 se cumpla plenamente, en lo que se refiere a la tutela de la maternidad, deben garantizarse políticas de trabajo activo que signifiquen un aumento de  las igualdades de oportunidades, el desarrollo de la capacitación y la valorización del trabajo femenino, premisas para una aceptación responsable de la maternidad.
Auspiciamos iniciativas idóneas para afirmar la validez de la 194 y su plena vigencia en nuestra Región, en el firme respeto de su visión laica.

Denunciamos con fuerza la enésima tentativa clerical de anular las conquistas civiles ya realizadas en el país y de impedir también  que nuevos derechos de libertad puedan ser conseguidos.  Invitamos a la cultura laica y a lo que queda de la política laica, o a la así llamada, a reaccionar por fin con coraje y determinación a una campaña cultural y política oscurantista que no tiene la intención de detenerse y que no tiene igual en todo el Occidente.

Ufficio Stampa
Consulta Torinese per la Laicità delle Istituzioni
Traducción:   Alicia  Cacopardo

Italia: a propósito de la ley sobre el aborto
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