Crónica de la Jornada de capacitación y reflexión por el
Derecho al Aborto – Neuquén – Junio 2005
El pasado viernes 10 de junio, unas 530 personas –muchísimas mujeres, también varones, trabajadoras/es de la educación, de salud pública, estudiantes de nivel secundario, de servicio social, de ciencias de la educación,  integrantes del MTD de Cipolletti y Allen, Madres de Plaza de Mayo, militantes de HIJOS y de organismos de derechos humanos- nos dimos cita en instalaciones de la Universidad Nacional del Comahue para debatir y reflexionar sobre la lucha por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito.

Hacía apenas unas horas nos habíamos enterado del fallo contra Romina. La bronca atragantada, el dolor ante lo que sentimos como una nueva violación, no nos impidió elaborar un repudio contra el fallo que “consagra el odio contra las mujeres”, el cual se votó a mano alzada y por unanimidad dando inicio a la jornada prevista.
Enseguida, Mónica Reynoso, conductora del Programa Radial “Se dice de mí” leyó el texto de apertura en nombre de las organizadoras. Entre otras cosas expresó: “La inauguración de esta jornada coincide, lamentablemente, con el fallo de condena a catorce años de prisión contra Romina Tejerina. Comprobamos una vez más que la justicia tiene el oído atento para el violador y no escucha a la mujer violada. […] Una mujer que cuenta con todo nuestro respeto, nuestro cariño y nuestra admiración, la doctora Diana Maffia, ha escrito hace unos años en un artículo de opinión del diario Clarín que las mujeres somos tan oportunistas como se dice que somos. Esto, porque no queremos perdernos ninguna oportunidad que se nos presenta para hablar con franqueza y en profundidad de algunas cosas que nos pasan sólo a las mujeres: menstruar, parir, abortar. […]
En ‘El 18 Brumario’ Carlos Marx escribió: ‘Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen arbitrariamente, en condiciones elegidas por ellos, sino en condiciones siempre ya dadas y heredadas del pasado’. Nosotras agregamos que, si lo hacen los hombres, también las mujeres hacen su propia historia en condiciones ya dadas. Y estamos concientes de que esta jornada se desenvuelve en un momento de seria gravedad institucional en la provincia, con autoridades degradadas por efecto de su incapacidad y de la violencia inherente a la política que imponen.
Nuestras visitas, estas compañeras, las Martas, llegan a una provincia convulsionada por el conflicto social que, disperso pero tenaz, perseverante, no termina sin embargo de resolverse en una gran revuelta popular que nos alivie del inmerecido maltrato y el desprecio a la ley y a la inteligencia que exhiben las llamadas autoridades de gobierno; es una provincia gobernada por la corrupción, la brutalidad, la impunidad, la intolerancia y una resistente atmósfera patriarcal y misógina cuyas últimas manifestaciones públicas nos llenan de vergüenza e indignación.
En este último acto [refiere a un acto realizado el 09/06/05], el orador de fondo, el gobernador Sobisch, se hizo rodear por mujeres a las que aduló y por las que se dejó adular, y no casualmente –Sobisch piensa como Ratzinger, como Bush, como Patti- habló de las funciones reproductoras y maternales de las mujeres. Las mujeres le retribuyeron la gentileza proclamando loas a las proporciones genitales del gobernador, en un acto simétrico de pensamiento bárbaro
[…] Creemos en la capacidad de las mujeres para luchar y vencer los autoritarismos –aquí están las Madres de Plaza de Mayo, como prueba indiscutible de nuestra historia-, creemos en el coraje de las mujeres para atacar de raíz los prejuicios y la hipocresía, en la creatividad para abastecernos de verdades y porque conocemos la experiencia de los cuerpos de las mujeres que llevan inscriptos el dolor, la culpa, la violencia y el miedo, pero también la vida, la libertad y el placer”.
La primera conferencia estuvo a cargo de Marta Alanís, de Católicas por el Derecho a Decidir, quien desde hacía dos días había suscitado el interés de numerosos medios de prensa de la región. Fundamentalismos, estado laico y derecho a decidir de las mujeres fueron algunos de los temas expuestos recuperando siempre los saberes de su experiencia y los compromisos que la movilizan.
La secundó la periodista Marta Vasallo, presentando el libro “En nombre de la vida”, explayándose sobre los distintos capítulos que lo componen fue describiendo cómo se articulan y resurgen los fundamentalismos, las políticas autoritarias y reaccionarias contra los derechos de las mujeres; pero también cómo acontece el despertar de una espiritualidad feminista.
Enseguida se sucedieron más de una treintena de preguntas de un público ávido por la temática planteada, entre ellas aparecieron interrogantes sobre el código penal, el aborto medicamentoso, las declaraciones del nuevo papa, la diferencia entre legalización y penalización, etc.

Voces y compromisos con la campaña nacional en la región
También hubo un panel local, la primera de las expositoras fue Noemí Alemany, médica pediatra de salud pública y militante de derechos humanos. Luego de exponer sobre los tratados internacionales que incorporan los derechos de las mujeres como derechos humanos nos ofreció estadísticas del sistema de salud que muestran que la única causa de muerte materna en la provincia obedece a las consecuencias de abortos clandestinos.
Marcelo Laffón, profesor de historia en escuelas secundarias, no dudó en mostrar las tensiones existentes entre la proclamada escuela pública, gratuita y laica que solemos defender en las calles y el minuto de silencio que en muchos colegios se hizo ante la muerte del papa Juan Pablo II; mostrando cómo la discusión de si se debe impartir educación sexual en las escuelas (cuando existe una ley en la provincia que lo establece) obedece en gran medida a la imposición de valores religiosos –en particular los católicos- al interior de las escuelas, muchas veces encarnados en las/os mismas/os educadoras/es.
También Hugo Canevello, un preceptor de un colegio ubicado en un barrio periférico de la ciudad, se refirió a la educación sexual en las escuelas, esta vez mostrando una experiencia de trabajo conjunto con el centro de salud de la zona ante la preocupación por el aumento del embarazo adolescente. Contó sobre la importancia que los talleres tienen a la hora de proponer nuevos modelos relacionales entre chicas y chicos.
No faltó a la cita, un trabajador de prensa, Pablo Scatizza. Su disertación estuvo dirigida a analizar dos ejemplos paradigmáticos de la manera en que los medios de comunicación construyen sus representaciones en torno al aborto. Luego de leer las noticias, nos dijo: “ […] En el primer ejemplo, la investigación apunta a descubrir a la madre-delincuente, y en el segundo caso, a la abortera-delincuente. En términos estrictamente de legalidad, y mientras las leyes sigan calificando como delincuentes a quienes hagan o se hagan abortos, no habría, en principio, nada que objetar. Pero en términos periodísticos sí hay, cuanto menos, algo para observar. El redactor o la redactora del primer ejemplo, o quien estuviera a cargo de la edición final del artículo, decidió escribir que ‘el cuerpito (de la criatura) había sido expulsado violentamente’. O sea, no sólo que la expulsión fue “violenta”, sino que fue hecha al ‘cuerpito de una criatura’. Dicho son otras palabras, y quizá un poco más crudas: ‘que madre salvaje la que es capaz de hacer semejante barbaridad’. En el segundo ejemplo, no estamos frente a un cuerpito-víctima, sino a una mujer-víctima, pero víctima no de la imposibilidad de hacerse un aborto en condiciones de higiene y salud, sino de la mujer-delincuente que le practicó el aborto. Es decir, lo lamentable fue que existiese una persona capaz de hacer esa práctica. Y no que la mujer embarazada no pudiera ir a un hospital para hacerla”. También mostró cómo algunos periodistas  trataron el caso de Romina Tejerían y cerró su exposición invitándonos a “naturalizar la crítica” como un acto de resistencia.
El panel local fue cerrado con una intervención elaborada por integrantes de la Colectiva “La Revuelta” y leída por Ruth Zurbriggen, quien escribe esta crónica. Allí, destacamos la importancia de empezar a visibilizar el “Yo aborté” y contamos sobre la campaña que hoy circula por RIMA. “Yo aborté, nosotras también abortamos, clandestinamente como se aborta en este país, decimos desde la Colectiva Feminista La Revuelta. Yo aborté, aunque personalmente no he tenido que pasar por la situación de abortar, pero aborté y abortamos cada vez que una mujer, una joven, una ama de casa, una empleada doméstica, una docente, una trabajadora judicial, una amiga, llama para pedirnos ‘el dato’, para contarnos sobre su sufrimiento. Yo aborté y sigo abortando cada vez que soy testigo de situaciones dramáticas y desesperantes de mujeres que están dispuestas a arriesgar su propia vida a condición de no continuar con un embarazo no deseado. Quizás mostrando contra toda hipocresía que ‘el aborto es el único bien posible para la mujer que tiene un embarazo que entiende no viable para su vida’.
Enseguida, y con la voz entrecortada leí a todo el público lo que una mujer me había acercado minutos antes, cuando en el recreo me preguntó “¿se terminó el debate?, ¿puedo todavía entregar algo a la mesa?”. Era un pequeño papel, un pedacito de una hoja de cuaderno, me lo entregó doblado, recuerdo que mientras lo leía para mí las piernas me temblaban, ¿era posible que la tragedia y el dolor de las mujeres llegara a tanto?, ¿cuántas Rominas?, ¿cuántas?: “Me realizaron dos abortos, por supuesto clandestinos. Tuve la suerte de no morir, igual llevo la carga del dolor y la culpa. Pero no hubiese soportado ver la cara de mi propio violador, mi padre. Hubiese hecho lo mismo que Romina”.
Concluimos hablando sobre la Campaña Nacional, el momento político favorable para este debate, las experiencias de las juntadas de firmas en distintos puntos del país, la necesidad de establecer alianzas con quienes deseen sumarse bajo las consignas definidas a nivel nacional.
Los autodenominados grupos pro-vida (a los que prefiero nominar pro-muerte de las mujeres) se nuclearon cerca del lugar, no eran más de 50, quizás la impresionante concurrencia de gente los amedrentó y por eso se dispersaron tempranamente.
Otro hecho que merece destacarse es que el encuentro se autofinanció y que además pudimos entregar un aporte de seiscientos cuarenta pesos al fondo de huelga de trabajadoras/es de salud, que llevan dos meses de paro. Durante la jornada explicitamos esa intención, en el entendido que la defensa del sistema de salud pública y el compromiso con esa huelga, es parte de las luchas de las mujeres feministas por cambiar este estado de cosas.
La jornada terminó luego de una tarde de arduo trabajo, de una tarde donde la intensidad de las emociones que nos sucedían parecían no detenerse. Una veintena de mujeres que le pusimos el cuerpo para que todo saliera lo mejor posible vimos cómo se agotaron los cien libros, los folletos, cómo la gente se iba con petitorios en la mano, cómo se acercaban a pedirnos direcciones para invitarnos a sus barrios, a escuelas, a facultades. Marta Alanís escribió que más que una conferencia y la presentación de un libro fue un “acto político feminista”; a lo mejor la cercanía nos impide ver la magnitud de la acción política que supimos construir.
Seguimos en campaña: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.
Crónica de la Jornada de capacitación y reflexión
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