Geneviève Fraisse, filósofa francesa. En el marco de la Feria del Libro Social y Político, presentó Desnuda está la filosofía. Y se metió de lleno en el caso de la nena mendocina embarazada por su padrastro: “Le han violado su inocencia sexual, asesinaron su infancia”, dijo.

“Los derechos conquistados por las mujeres son reversibles”, asegura la filósofa francesa Geneviève Fraisse, conocida por sus aportes teóricos al feminismo y por haber fundado junto con el célebre teórico Jacques Rancière la revista Revueltas Lógicas.

Autora de –entre otros– La diferencia de los sexos y La controversia de los sexos y ex diputada, Fraisse estuvo de visita en el país en el marco de la Feria del Libro Social y Político para presentar su nuevo texto: Desnuda está la filosofía. Sobre la anticoncepción, el aborto y el lugar actual de la mujer, la francesa dialogó con Crítica de la Argentina.

–¿Cuál es la situación actual de la controversia de los sexos?

–No hay una sola cosa para caracterizar la actualidad. Creo que está, por un lado, la cuestión de la igualdad, que incluye la educación, la participación política, el trabajo, y, por otro, la de la libertad, que habla de la violencia, de la anticoncepción y del aborto, incluso de religión. Hoy se pueden constatar cambios en la participación política. Por ejemplo, algo muy interesante es que hay mujeres que son ministras de Defensa, cuando antes sólo estaban en cargos jerárquicos vinculados con la familia o la salud.

–¿Y dentro de la libertad cómo define al problema del aborto?

–Es un tema muy difícil en todo el mundo. Para hablar de aborto, primero debemos hablar de la anticoncepción. Porque ése es el fundamento de la libertad: no el trabajo sobre la consecuencia, sino la anticoncepción que actúa antes y da libertad a la sexualidad de la mujer. La anticoncepción implica un antes y un después y es la única buena revolución del siglo XX. Hay dos sentidos, uno sería el corte con la naturaleza, en la que se separan la vida sexual y la de la especie, el otro es el de la ruptura en la relación de dominación masculina, donde hay un “hábeas corpus” en el que se produce una entrada a una situación de independencia.

–¿Por qué habla de “hábeas corpus”?

–Porque cada una tiene un derecho sobre su cuerpo. Éste no es un debate sólo sobre la religión, sino que también es una discusión sobre el sujeto. Entonces, hay que concentrarse en relación a los conceptos de libertad e igualdad a través de la idea de sujeto político. Sobre todo para subrayar la autonomía que tiene. Y lo contrario de la autonomía es la heteronomía, cuando no puede elegir por sí sola y no es dueña de sí. Ésa es la gran cuestión.

–¿Cómo compara la situación entre Europa y América Latina?

–Prefiero ver los puntos en común más que las diferencias. Ninguna religión del mundo pensó la igualdad entre los sexos, y el problema de las religiones de hoy tiene dos dificultades comunes: el más íntimo, que es el aborto, y el más público, que es el político. Si en América Latina y en Europa tenemos democracias deberíamos hablar de los mismos principios. Si comenzamos a modificarlos es un problema. ¡En el siglo XIX se hablaba de la “casi igualdad” de la mujer! Los principios no pueden sufrir de aproximaciones porque no hay casi igualdad o casi libertad. Y creo que el nervio central de esta cuestión es la autonomía económica. En Europa hay un modelo que está por desaparecer con la flexibilidad del trabajo, y las mujeres son las grandes perdedoras en esto. Eso es lo que muestra que los derechos son reversibles porque tras dos siglos de conquistas y con una situación normalizada, ahora hay cosas que entran en cuestión.

–¿Cómo sigue el debate por el aborto?

–Espero que la ciencia sea la que resuelva esta guerra. Hoy existe la píldora del día después, pero cuando se la prohíbe se va más contra la anticoncepción que contra el aborto. Y si hay un modelo exitoso es el de los Países Bajos, que casi suprimieron la existencia del aborto gracias a que la educación en la anticoncepción es buena. Ahí está el objetivo. Y creo que el ejemplo de Argentina es terrible y da cuenta de este problema. A esta pequeña de Mendoza le han violado su inocencia sexual y además la han condenado a tener un niño. Asesinaron su infancia. Es algo terrible: una historia trágica que muestra que no hay ningún respeto por el sujeto. La han puesto en una situación de heteronomía, de dependencia de la ley del otro. Nadie quiere el aborto, y la idea de que las mujeres abortan por placer es una estupidez.

Cuatro días de intensos debates

Tras cuatro jornadas de conferencias, cerró la segunda edición de la Feria del Libro Social y Político. En esta ocasión también se puso el foco en los debates e intercambio de ideas. Las conferencias se realizaron en el Centro Cultural de la Cooperación, y allí participaron intelectuales, escritores y periodistas. Entre los temas diversos que se discutieron estuvieron el delito, la novela negra, fútbol y política, violencia y escuela, humor político, ecología y los movimientos sociales en América Latina. Entre los conferencistas participaron Atilio Borón, Daniel Divinsky, Cristian Ferrer, Ana Longoni, Alicia Entel y Gabo Ferro. Durante el encuentro, organizado por la Cámara del Libro y la Comisión del Libro Social y Político, las librerías expusieron sobre la calle en Corrientes al 1500, y utilizaron el espacio que va desde Riobamba hasta Libertad para vender sus producciones. A la vez, también se hizo un ciclo de Cine Político Iberoamericano y se expuso la muestra fotográfica 132000 volts, el caso Ezpeleta, con el que María Eugenia Cerruti ganó el Premio Nuevo Periodismo.

“Las mujeres no abortan por placer”
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